En el fútbol formativo es habitual agrupar a los jugadores por edad cronológica, es decir, por su año de nacimiento. Sin embargo, la evidencia científica muestra que existe riesgo de lesión en jóvenes futbolistas y este criterio puede ser demasiado simple para entender el desarrollo físico de los jóvenes deportistas.
Durante la adolescencia, dos futbolistas de la misma edad pueden encontrarse en etapas biológicas completamente distintas. Mientras uno puede estar en pleno estirón puberal, otro puede haber terminado gran parte de su desarrollo físico.
Una investigación internacional en la que ha participado el doctor Gil Rodas, del Barça Innovation Hub, demuestra que estas diferencias influyen directamente en el riesgo y el tipo de lesiones en el fútbol base.
Comprender cómo cambia el cuerpo durante la pubertad es clave para prevenir lesiones y adaptar correctamente las cargas de entrenamiento en deportistas jóvenes.
Un estudio con más de 350 jóvenes futbolistas
El estudio analizó los datos médicos y deportivos de 354 futbolistas varones de entre 7 y 18 años durante tres temporadas completas.
Para ello, los investigadores evaluaron anualmente el grado de madurez biológica de los jugadores mediante una revisión pediátrica que analizaba distintos indicadores físicos de la pubertad, como:
- el desarrollo genital
- el vello púbico
- el volumen testicular
A partir de esta evaluación se cruzaron los datos con el registro de lesiones, teniendo en cuenta:
- tipo de lesión
- localización
- gravedad
- horas de entrenamiento y competición
El objetivo era entender cómo influye el desarrollo biológico en las lesiones deportivas en el fútbol formativo.
¿Aumentan las lesiones con la edad?
Los resultados del estudio mostraron que la incidencia de lesiones fue relativamente baja: aproximadamente 2,2 lesiones por cada 1.000 horas de fútbol, una cifra inferior a la observada en otras investigaciones en academias de alto nivel.
Sin embargo, sí se observó un patrón claro:
A medida que los jugadores crecen, el número de lesiones aumenta progresivamente.
Las categorías más jóvenes, especialmente sub-10 y sub-12, presentan pocas lesiones y generalmente de menor gravedad. Esto se debe a varios factores:
- menor intensidad del juego
- menor exigencia física en entrenamientos
- cuerpos más ligeros y menos sometidos a cargas
El cambio más significativo aparece en categorías sub-14 y sub-16, coincidiendo con dos elementos clave:
- el inicio o desarrollo del estirón puberal
- un aumento notable de la exigencia competitiva

El momento más delicado: la categoría sub-16
Según el estudio, el pico más alto de lesiones aparece en jugadores sub-16.
En esta etapa se observa:
- mayor número de lesiones
- lesiones más graves
- más días de baja deportiva
La explicación está en la combinación de dos factores.
Por un lado, el cuerpo todavía se encuentra en una fase de transformación física intensa. Por otro, el nivel de exigencia del juego empieza a parecerse al del fútbol profesional, con mayor velocidad, contacto físico y potencia.
En las categorías posteriores, como sub-19, la incidencia de lesiones sigue siendo elevada debido al aumento del ritmo de juego y de la intensidad de los entrenamientos.
Las lesiones cambian según la madurez del jugador
Otro de los hallazgos interesantes del estudio es que el tipo de lesión también cambia según el grado de desarrollo biológico.
En jugadores más maduros aparecen con mayor frecuencia:
- lesiones musculares
- roturas o sobrecargas
- esguinces articulares
- lesiones tendinosas
Las zonas más afectadas suelen ser:
- muslo
- rodilla
- tobillo
Estas estructuras soportan gran parte de las cargas asociadas al rendimiento deportivo, como la velocidad, los cambios de dirección o los saltos.
Cuanto mayor es la potencia y la intensidad del juego, mayor es la exigencia sobre músculos, tendones y articulaciones.
Las lesiones típicas del crecimiento
Durante el estirón puberal aparecen con mayor frecuencia lesiones relacionadas con el crecimiento, entre ellas:
- Enfermedad de Osgood-Schlatter, inflamación del tendón rotuliano en la tibia
- Enfermedad de Sever, inflamación del cartílago del talón
- Apofisitis
- Problemas en los cartílagos de crecimiento
Estas lesiones suelen aparecer en zonas donde los músculos se insertan en el hueso y están relacionadas con el crecimiento acelerado del esqueleto.
Con frecuencia comienzan en zonas más distales del cuerpo, como pies o rodillas, y posteriormente pueden aparecer en cadera o pelvis, siguiendo el propio proceso de crecimiento corporal.
Qué ocurre en el cuerpo durante la pubertad
Para entender por qué aumenta el riesgo de lesión durante la adolescencia, es importante comprender cómo se desarrolla el cuerpo en esta etapa.
Durante el crecimiento, huesos, músculos, tendones y articulaciones no maduran al mismo ritmo.
En el estirón puberal suele ocurrir lo siguiente:
- Los huesos crecen rápidamente
- Los músculos tardan más en adaptarse
- Los tendones se tensan
Esta descompensación temporal puede provocar:
- Pérdida de coordinación
- Menor control del movimiento
- Desequilibrios entre fuerza y flexibilidad
Todo ello aumenta la vulnerabilidad del deportista frente a determinadas lesiones.
La velocidad de crecimiento también influye
Otro estudio realizado en la cantera del Athletic Club de Bilbao, que analizó datos durante veinte años, identificó tres fases de desarrollo relacionadas con el crecimiento:
- Pre-PHV (antes del pico de crecimiento)
- Circa-PHV (durante el estirón)
- Post-PHV (después del estirón)
Los resultados mostraron que los jugadores que crecen más rápido tienen mayor riesgo de sufrir lesiones relacionadas con el crecimiento, especialmente en:
- Rodillas
- Talones
- Inserciones tendinosas
Por el contrario, los jugadores que crecen más lentamente presentan más lesiones de ligamentos y articulaciones.
Estos hallazgos refuerzan la importancia de monitorizar el crecimiento de los jóvenes deportistas, incluso midiendo su estatura cada pocos meses.
Adaptar el entrenamiento al desarrollo biológico
La principal conclusión de estas investigaciones es clara:
las cargas de entrenamiento no deberían basarse únicamente en la edad cronológica del jugador.
Conocer si un futbolista se encuentra:
- Antes del estirón puberal
- Durante el estirón
- O después del crecimiento
permite ajustar mejor aspectos como:
- El volumen de entrenamiento
- La intensidad de los ejercicios
- Las cargas repetitivas
- Los picos de esfuerzo
Durante el estirón puberal, por ejemplo, puede ser recomendable reducir ciertas cargas repetitivas o controlar con mayor precisión la intensidad, ya que una lesión importante en esta fase puede frenar el desarrollo deportivo durante meses.
Prevención de lesiones en el fútbol formativo
El fútbol base no solo debe centrarse en el rendimiento, sino también en proteger el desarrollo físico de los jóvenes deportistas.
Integrar evaluaciones de madurez biológica, controlar el crecimiento y adaptar las cargas de entrenamiento son estrategias fundamentales para:
- Reducir el riesgo de lesión
- Mejorar la progresión deportiva
- Favorecer un desarrollo físico saludable
Comprender que cada jugador tiene su propio ritmo de crecimiento es clave para construir un entorno deportivo más seguro y eficaz.












